Zamparse una pilsen en el terminal O´Higgins
No hay acto más republicano que samparse una pilsen en un lugar público, más aún cuando es a vista y paciencia de las autoridades. Esa sensación de libertad y respeto por el autocontrol etílico es la que se vive en el terminal O´Higgins, de la comuna de Rancagua. Y es que uno siempre tiene que esperar a que llegue el bus o que el arribo de algún cumpita que viene de visita. Entonces no hay nada más relajante que aceitar el gaznate en el patio de comida del terminal. Pero como no sólo de la chupeta vive el hombre y la mujer, es que el fritanguerío y los buenos tocomples que ofrecen las cocinerías del lugar están de lujo para darle consistencia a los brebajes.
Creo que estos espacios, en que la ciudadanía convive armónicamente con el alcohol, siguen siendo bastiones del derecho a la chupeta, claro, de la mano de un enorme respeto cívico.
Comentarios
Publicar un comentario