El Sushi en la sexta región; el Aserejé de la oferta patachera
Hace diez años comer sushi era un acto pituqueli que uno se pegaba para tirar pinta, tal cual lo fue hasta hace poco ir al Starbucks. Y la verdad es que no se comía sushi por su calidad ni su increible sabor, porque digamos que para ese entonces un roll cualquiera no era más que alga, arroz y queso crema. Como sea, todos queríamos comer sushi, a como diera lugar, y fue entonces que la masificación de dicha comida permitió que hasta en el último lugar del mundo (luego de la cordillera), se comiesen rolls de los más variados tipos, precios y sabores. Tío Mario, usted que es un viejo mañoso y conservador, ¿qué opina de eso? A cada cual con lo suyo, pero déjenme decirles, cabros de moledera, que las picadas sangucheras, papafriteras y completeras que debían esforzarse por entregar buenos pataches, se han pegado un relajo y se han entregado a los sushi lovers, con, digámoslo sinceramente, poca calidad y baja técnica.
Un Gordo Honoris Causa no le hace asco a nada, y es agradecido de cualquier plato, razón por la cual disfruto realmente picotear los dichosos rollitos de arroz avinagrado, pero creo que aplanar la oferta gastronómica me parece mala idea. Pasa que así como en la música, el sushi en restoranes de comida rápida viene siendo como el Aserejé o La Macarena de la comida; todos la disfrutan, pero en un rato se nos olvidará... y ojalá así sea.
El sushi en Rancagua es una locura, cada cuadra uno se encuentra con uno y a local que uno se meta a tomar un aperitivo (su manzanilla, como buen caballero), paff... carta de sushi!. Y bueno, hay que decir que los hay de todo tipo: muy buenos, como en Bacco Wine Bar Restaurant, buenos, como en Tara tapas & bar, regulares, como en Sushikei... y la lista de malos e incomibles es más larga de lo que un patachero desearía.
El sushi está bien, es un petibuché livianito como pa acompañar un trago de coctelería internacional, así bien snob. Pero no nos olvidemos de que hay repertorios sabrosos y pachangueros pa tirar pal cielo.
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