"El Abasto", barrio gastronómico en el centro de Rancagua



El centro de Rancagua tiene muchos restoranes buenos en donde ir a almorzar comida sabrosa y a precios ajustados al bolsillo del día a día. Por la calle Gamero se ubican varios de estos restoranes, como por ejemplo el que nos convoca el día de hoy: El Abasto. 

Desde el 2019 un grupo de emprendedores, y visionarios del mastique regional, levantaron este proyecto llamado El Abasto, que no solo es un espacio para ir a comer. Se trata más bien de un proyecto de rescate gastronómico regional, en donde se han organizado junto a micro productores de materias primas dentro de la sexta región. Es así como han configurado literalmente un mapa de productos regionales, en donde destacan los corderos del secano costero, sal de Cahuil, chacolí de Doñihue y tantos otros productos ya sea clásicos o emergentes. Justo antes del estallido social, El Abasto abrió las puertas de su restorán ubicado en la calle Gamero, en el centro rancagüino. Como muchos lugares, tuvo que cerrar una vez se instaló la pandemia, para reabrir en la actualidad con, esperamos, muchas ganas y energía.  

Desde sus inicios, y en la actualidad, El Abasto sirve como plataforma para que emprendedores regionales vendan sus productos, ya sea en su página de internet (https://rutadelosabastos.cl/) o en el mismo restorán. Incluso han desarrollado distintos packs con productos muy suculentos y a precios justos. Por una razón u otra he consumido varios de estos packs y puedo dar fe de la calidad de todo lo ahí contenido; puras delicias. 

Ahora a lo que vinimos; el patacheo. Se trata de un restorán más bien pequeño, con una terraza que no es del todo acogedora, pero sí funcional. Sirven un menú diario, en donde hay al menos tres opciones a escoger, incluyendo entrante y fondo. Los precios van desde los $5.000 a los $7.000, dependiendo del plato. Nosotros con Vivi pedimos de entrada un carpaccio de pepinos y un arrollado respectivamente. Antes de servir los entrantes llegan unos trozos de marraqueta crujiente, acompañados por una salsa verde bastante sabrosa, pero justo en cantidad. El carpaccio de pepinos estaba bien, refrescante y sencillo. El Arrollado consistía en un corte generoso de arrollado, bañado con mostaza a la miel, la cual no terminó de convencer del todo. De fondo pedimos un entrecot de cordero con verduras salteadas y papas asadas y un costillar de cerdo ahumado con ensalada de mote. El hecho de que sirvan cordero dentro del menú ya es un enorme mérito, además tanto las verduras como la papa daban un gran contrapunto. Lamentablemente el cordero lo sirven sin consultar el punto que desea el comensal, dejándolo poco hecho. El costillar bastante sabrosos, pero por lejos la ensalada de mote se robó el protagonismo. 

El restorán tiene un cartel que dice "El Abasto: cocina de mercado". Pienso que es una gran propuesta de rescate y visibilización de productos regionales, con una cocina ingeniosa que hace buen uso de los productos siempre frescos, pero poco y nada tiene que ver con una "cocina de mercado". Tanto el proyecto de El Abasto como el restorán parecen ser muy respetuosos del acervo gastronómico local, entonces no se entiende por qué usan esa frase que es una feroz apropiación cultural. 

El Abasto es una estupenda iniciativa que espero siga creciendo y abarcando a más productores regionales, los mismo espero de su cocina y menús diarios, que a precios justos ofrecen excelentes experiencias para almorzar al medio día. Hay que tener ojo con la apropiación cultural, porque justo al frente de este restorán hay otro parecido que dice tener "alta cocina campesina" (Comedor Popular).


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