Mini Resturant o Mini Sheraton



Cuando estaba en la universidad organizábamos una fiesta anual dentro del campus. Esta celebración se llamaba "La Fiesta´e las Chuicas". Un año el administrador del campus nos dijo que nos daría permiso para realizarla solo si cambiábamos el nombre de la fiesta, argumentando que temía que dada su popularidad convocase demasiado público. Nosotros, muy obedientes, cambiamos el nombre y le pusimos "Ex Fiesta´e las Chuicas". Cuento esta historia porque lo mismo pasó con el famoso restorán Mini Sheraton, que por temas legales ahora se llama "Mini Restaurant, ex Mini Sheraton".

El Mini Sheraton es un restorán muy famoso dentro del patacheo de la sexta región, tanto así que conseguir una mesa a eso del medio día es toda una proeza. Se ubica en la ex ruta 5 Sur, en la localidad de Gultro y a una orilla de la carretera. Por su ubicación los instruidos en el tema ya entenderán que se trata de una picada de cortes camionerísticos; o sea comida abundante y económica. Pero tal como ocurrió con el famoso Juan y Medio, el Mini Sheraton fue evolucionando hacia un restorán de renombre no solo por su abundancia, sino que también por su calidad. Bueno, también evolucionó con un nombre distinto y menos transgresor, porque personalmente pienso que el nombre original era un valiente bastardeo al siútico mundo gourmet. 

Se trata de un restorán con años de tradición, que cuenta con un espacio reacondicionado, que se llena siempre que está abierto, al punto de que en su entrada se hacen filas para ingresar. Adentro cuenta con varios salones, con una amplia capacidad. No es un espacio muy acogedor, con nula decoración y con instalaciones más bien funcionales. Tiene una carta que llama la atención por su amplitud, contando con un apartado específico para cada tipo de carne y sus diversas preparaciones. Al mismo tiempo ofrece un menú diario que ronda los $6.000. Mientras se mira la carta, traen unos cototos panes amasados calentitos, acompañados por una salsa verde que no los debe pillar desprevenidos, porque de seguro les picará dos veces (chiste noventero). 

Este restorán tiene reputación por servir platos de proporciones absurdamente grandes, por lo tanto eso era algo que teníamos en mente al momento de agasajarnos con su pan amasado. Sin dudarlo mucho, porque en verdad hacía días que venía estudiando la carta de este restorán, pedí un flat iron con papas fritas y la compañera pidió una reineta a la plancha. Para alegrar la tarde, un jugo de mango y uno de frutilla/plátano respectivamente. 

Los jugos estaban bien y servidos en proporciones generosas. A los 10 minutos llegan nuestros platos. Si bien no había nada de absurdo ni descomunal en cuanto a tamaño, sí eran bastante generosos. El flat iron era un corte de unos 500 gr., que si bien no estaba hecho al carbón, sí logró el punto tal como lo solicité. Una gracia que fue todo un deleite, es que lo sirven con una sabrosa reducción de vino blanco. La reineta estaba fabulosa, con un sazón que cuesta encontrar. Las papas fritas fueron un punto sumamente bajo que quedará para el olvido.

El costo de los platos es bastante ajustado a la oferta local, pero hay que sumar que se trata de proporciones generosas, y eso le da un enorme plus si lo analizados en precio/calidad. Además es altamente probable que terminen llevando comida para la casa y alegrando el corazón al día siguiente (o al ratito después, como fue mi caso). 

Al escribir estas letras evoco con mucha claridad y alegría el sazón de este restorán, lo cual habla sumamente bien de la experiencia en Mini Sheraton. Pienso que debería ser más famoso por su sabor que por el tamaño de sus platos, ya que la primera gracia es mucho más difícil de lograr, porque locales con porciones grandes y comida julera abundan en este mundo cruel. 

  



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