"Socorros mutuos", un bastión culinario para los trabajadores




En distintos lugares de esta larga y angosta faja de tierra existen los famosos "socorros mutuos". Se tratan de restoranes que, en tiempos más agitas y organizados que los actuales, sirvieron de espacios de apoyo social para trabajadores y obreros de nuestra patria. En la actualidad conservan ese aire comunitario que los caracterizó, al punto de congregar al mismo tipo de público, que al igual que antaño, sigue agradeciendo un plato de comida generoso en medio de los embates contemporáneos. 

En medio de mi faena laboral diaria, me encumbré hacia la calle Millán esquina Astorga, para impresionarme con el enorme salón que convoca a los comensales que acuden fielmente a este restorán. Se trata de un enorme espacio de unas 20 o 30 mesas. De entrada ocurre ese fenómeno digno de restoranes que se hacen respetar; la mesera asume que uno conoce la carta y es entonces cuando, para no mostrar debilidad, pido lo primero que se me venga a la mente: pulpa al horno con puré picante. 

El ambiente es realmente bueno, con gente que pareciera conocerse, y si no se conocen da lo mismo, porque todos se saludan y se echan la talla entre ellos. Como que a uno le entran ganas de sentarse en la mesa de los trabajadores de la construcción, que siempre es la más animada. 

Al rato, y sin prisa, se presenta sobre la mesa flor de patache, con dimensiones muy generosas considerando el costo de $3.000 que tiene el menú completo. Yo no la conocí, pero les aseguro que la persona que está en la cocina es alguien con décadas de tradición culinaria, porque de lo contrario sería imposible llegar a hacer una pulpa al horno con tal nivel de sabor. Eso me hace pensar en los montones de restoranes pituquelis que ofrecen almuerzos de "autor", basados en comidas populares chilenas. El tema es que en eso de darle tantas vueltas a las recetas tradicionales, uno se termina mareando y perdiendo la esencia de los platos que nuestras madres y abuelas han cocinado por décadas. Socorros mutuos no está ni a un metro con hacerse los finolis y reinventar la rueda, y eso es un mérito tremendo. 

La comida y el ambiente está de rechupete, para volver todos los días hasta el final de los tiempos, porque Socorros Mutuos es un local que se debe conservar y respetar.

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