"Tía Julia" entre tíos nos entendemos...
La Tía Julia es un local emblemático en Rancagua, el cual está ubicado gloriosamente en la calle Rubio, en el epicentro mismo de la prostitución y el microtráfico de la capital de O´Higgins; elegante. Probablemente esta ubicación particular sea la que le ha otorgado un destacado valor criollo y patriótico. Por otro lado, la reputación en cuanto a calidad y tamaño de sus famosos sánguches es conocida no sólo en Rancagua, sino que en todo Chile, a tal punto de que se le postuló en un momento como la mejor picada en esta larga y angosta faja de tierra. ¿Será así? ¿Le estarán poniendo color? ¡Dinos Tío Mario! ¡¿Qué onda con la Tía Julia?!
Llegué al local, pero no sin antes saludar a las chiquillas que sonríen coquetamente por la calle Rubio. Me instalé en lo que es un enorme salón que se ve que está recientemente acondicionado, porque aún se dejan ver las planchas de cholguán, las fonolas y el cablerío eléctrico a medio terminar. Lo que sí está bastante profesional, son las sillas institucionales con el logo de "Tía Julia", las cuales dan a entender que aquella picada destartalada es ahora un emprendimiento con marca registrada. La cosa es que pedí la carta, sólo para hacerme el cucho, y sorpresa al ver que los sánguches son en un 100% puros churrascos. Y no digamos que son churrascos en presentaciones muy novedosas, ya que serán en total unas 20 opciones, pero todas se mueven en los ingredientes clásicos con que se prepara tan famoso y connotado sánguche. La cosa es que me fui piola, y me pedí su churrasco italiano con queso, lamentablemente no había shop, así que me apliqué su chelita chiquitita pa la calore. La atención está bien y es rápida, no hay nadie haciéndose el lindo ni el amable, así que, según mi estándar patachero, eso habla bien de esta picada. No pasaron ni cinco minutos y llegó mi churrasco italiano con queso, el cual se veía espectacular desde lejos, pero una vez servido en mi mesa no cumplió con la promesa de tamaño desproporcionado que los fieles de este local suelen pregonar. El pan es una hallulla que, como la marca registrada obliga, viene con el logo "Tía Julia" grabado en una de sus caras. Los Tía Julia Lovers recalcan lo delicioso de la mayo casera de este local, lo cual es completamente cierto, pero tal vez se ha hecho tan famosa que ha comenzado a escasear, lo cual podría explicar por qué mi churrasco venía sólo con una humilde muestra de tan connotado menjunje.
Tío Mario, pare el verso y mejor describa el sánguche que se comió. Paso a la descripción: el pan estaba bastante bueno, aunque no crujiente. Las dimensiones no eran desproporcionadas como algunos dicen, pero está bien como tentenpié, pero les diré que si andan con el diente largo van a tener que pedirse unas papitas más que sea pa darle más contundencia. La palta la ponen entera y en una cantidad justa, pero no generosa. La mayo, ya les conté que es el ingrediente más sabroso, pero en una cantidad que no le hace justicia. El queso está muy bien fundido y en cantidades generosas. El tomate es bien fresco y rojito, se nota que es de buen nivel. Y la parte más importante, el churrasco mismo es de posta rosada, como corresponde, y consiste en una enorme cantidad de lonjas bien aceitosas y aderezadas con el sabor que sólo una plancha caliente con años de trajín puede otorgar. El problema es que la carne viene muy seca y grasosa, aunque sabrosa al fin y al cabo. Probablemente los amantes del churrasco, con más experiencia que su servidor, tendrán más reparos en lo que a carne respecta, pero por mi parte me pareció sabrosa a nivel "carrito de completos".
El problema: ya les describí la ubicación, el ambiente, la atención y el sánguche mismo, lo cual si se combina no está mal, pensando en una picada sanguchera criolla y popular. El problema surge al pagar la cuenta, que de criolla y popular tiene poco. La gracia me salió $8.300 y digamos que a eso de la tardecita tuve que aplicar su picoteo piola para llegar a la cena sin sufrir hipoglicemia. Les contaba que el nivel es el de un carrito de completos connotado, lo cual de por sí es bastante bueno, pero no cuando el precio que te cobran no se corresponde con lo que ofrecen.
La Tía Julia es una picada muy conocida y su fama irá creciendo cada vez más, lo cual sin lugar a dudas es algo muy bueno para el patacheo rancagüino. Yo no me sumo a las voces que dicen que esta picada "perdió su esencia", porque no creo que esté mal que un local crezca o que incluso se expanda hacia otras sucursales, mientras mantenga el respeto por lo que sirve y el respeto por la billetera de sus históricos comensales.
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